Cuando un niño dibuja o pinta, el mundo se encuadra en las dimensiones de una hoja de papel o tela,
rebasa sus márgenes y llega a ser el mundo.
Ya no es una superficie blanca sino su espacio en el que desarrolla toda su aventura.
El niño se habla a sí mismo, su pasado se actualiza, sus aspiraciones se cumplen.
Es el juego del ensueño y la realidad.
Es el supremo acto creador que le permite ser él mismo.
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A continuación se expone algunos trabajos de los alumnos del Colegio del Libertador







